TERAPIA PARA ADOLESCENTES

¿Sientes que cada vez te cuesta más entender lo que le pasa a tu hijo o hija?

Quizá antes os contaba sus cosas y ahora apenas habla. Pasa cada vez más tiempo en su habitación, cualquier conversación termina en discusión o notas que algo le preocupa, pero no sabes cómo acercarte.

A veces son los propios adolescentes quienes sienten que nadie les entiende, que no encajan o que no saben qué hacer con lo que están viviendo.

No se trata de encontrar quién está haciendo algo mal. Se trata de comprender qué está ocurriendo y cómo podemos abordarlo.

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¿Cuándo puede ayudar la terapia?

  • Cuando aparecen discusiones frecuentes, irritabilidad o dificultades de convivencia.
  • Cuando el adolescente se aísla, evita relacionarse o deja de disfrutar de actividades que antes le interesaban.
  • Ante ansiedad, tristeza, inseguridad, baja autoestima o dificultades para expresar emociones.
  • Cuando existen conflictos relacionados con las pantallas, los estudios, las amistades o las normas familiares.
  • Cuando aparecen conductas de riesgo o señales de malestar emocional que necesitan valoración profesional.

¿Cómo trabajo con adolescentes?

En terapia, el adolescente necesita encontrar un espacio donde pueda expresarse sin sentir que está siendo examinado o juzgado.

Mi trabajo comienza por comprender su situación, su forma de relacionarse y aquello que está dificultando su día a día.

Desde la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), trabajamos para que pueda relacionarse de manera diferente con sus pensamientos y emociones, desarrollar recursos para afrontar situaciones difíciles y avanzar hacia aquello que es importante para él o ella.

La familia también tiene un papel importante

Cuando resulta adecuado, trabajamos con los adultos para comprender las dificultades de convivencia, revisar formas de comunicación y encontrar maneras de acompañar sin que cada intento de acercamiento termine en conflicto.

Preguntas frecuentes

¿Y si mi hijo no quiere ir al psicólogo?

Es una preocupación frecuente. Antes de plantear una intervención, podemos valorar qué está ocurriendo y cómo abordar la situación, evitando convertir la terapia en un nuevo motivo de enfrentamiento. Podemos comenzar trabajando con los padres, sin necesidad de que el adolescente participe desde el primer momento.

¿Cómo es la primera consulta?

Comenzaremos con una valoración de la situación y de las necesidades del adolescente y su familia. A partir de ahí, acordaremos cómo organizar la intervención, quién participará y los objetivos iniciales.

Da el primer paso

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